La arquitectura romana fue un esfuerzo continuo en construir templos perdurables con la mayor grandeza posible pero evitando su posible destrucción. En este empeño la arquitectura románica siguió un proceso evolutivo continuo de perfeccionamiento y de resolución de problemas tectónicos en busca de la altura y la luz.

Para ello el material empleado debía ser piedra fundamentalmente, aunque no se renunció a otros materiales como luego veremos. Otra condición ideal era que el templo debía estar abovedado. Esto era por dos razones: la primera, por dar mayor relevancia simbólica al edificio y otra, más práctica, para evitar los incendios que los techos de madera sufrían con cierta frecuencia.

Estos deseos llevaron a los arquitectos románicos a construir sus iglesias con grandes muros macizos de piedra que pudieran soportar los enormes pesos de las bóvedas. Los vanos, aunque deseados por el simbolismo de la luz, fueron practicados de manera más escasa que en el gótico -vanos estrechos y saeteras- pues suponían frecuentemente menoscabo de la resistencia de los muros. Como consecuencia secundaria, el interior de los templos románicos se envuelven en una tamizada luz que invita al recogimiento.

El sistema de empujes y contrarrestos de las bóvedas -mediante columnas, pilares, contrafuertes, otras bóvedas, etc.- se convirtió en el principal problema ingenieril a resolver y que no siempre se hizo con acierto, como sabemos por innumerables derrumbamientos producidos en diferentes épocas.

 

En la arquitectura Romana predomina la arquitectura civil, quedando la arquitectura religioso a un segundo plano no menos importante.

 

Existen novedades en los materiales, utilizan el mortero romano y el ladrillo se revestía con losas de mármol, pero mantiene los elementos formales de la cultura helenística (órdenes arquitectónicos) pero empleados de forma ornamental. Además, utiliza los principales elementos etruscos.

 

Una diferencia significativa con los griegos es que los romanos daban más importancia al espacio interior que al exterior. Incorporan la cúpula, el arco de medio punto y la bóveda de medio cañón, de origen etrusco.

 

El orden jónico tiene volutas colgantes dispuestas diagonalmente (como el jónico de esquina). Su fuste es liso o estriado y tiene basa con plinto.

 

El orden corintio es el orden más utilizado. Tiene el fuste liso o estriado, basa y plinto y capitel de hojas de acanto con perfil muy rizado.

 

Aparece el orden compuesto, que es el resultado de la combinación del jónico y el corintio. Este orden siempre lleva basa y el fuste es estriado o liso.

 


En la arquitectura civil, destacamos obras de ingeniería como calzadas, puentes, viaductos, pantanos o acueductos.

 

 

Las casas conservan elementos griegos y etruscos. La domus era la vivienda patricia unifamiliar. Las insulae eran las casas de alquiler para ciudadanos modestos y las villae eran casas de campo, el centro de los latifundios patricios.

 

En las ciudades, el urbanismo busca nuevas plantas en cuadrícula con dos ejes principales (decumanus máximus y cardo).

 

En el centro estaba el foro delimitado por los edificios públicos civiles y religiosos.
Crearon la red de alcantarillado y las ciudades amuralladas.

 

 

Los enterramientos se hacían dependiendo de la categoría social del enterrado. Así, las grandes tumbas estaban al lado de las vías principales, las clases bajas eran enterradas en cementerios a las afueras de la ciudad.

 

 

En cuanto a los edificios públicos, destacamos:


Circo: procede del hipódromo griego y servía para las carreras de carros.
Las termas: baños públicos. (frigidarium, caldarium, tepidarium).
La basílica: sala de reunión, comercio y justicia de origen helenístico. Tres naves separadas por columnas.
Teatro: toma como modelo el griego pero normalmente usa las bóvedas superpuestas para construir el graderío en terreno plano sin usar la ladera de una montaña como los griegos.
Anfiteatro: edificio romano original que servía para el desarrollo de espectáculos sangrientos.

 

 

En la arquitectura religiosa, la construcción más significativa fueron los templos. Se trata de una adaptación del templo griego con retoques etruscos. Los modelos griegos de planta rectangular o circular se mantuvieron, así como los órdenes y la forma de los arquitrabes.

 

Los romanos utilizaron el diseño de las ciudades griegas basado en la planta hipodámica, aunque concebido de forma más rígida ya que estaban muy influidos por la configuración de los campamentos militares de origen etrusco.

 

El eje de la ciudad era definido por dos vías principales: el cardo y el decumano; a partir de ellas se organizaban las calles secundarias que formaban un plano cuadriculado.

 

El foro era una gran plaza rectangular, porticada en cuyas galerías habían comercios. A diferencia de en las ciudades griegas, los templos y los edificios lúdicos estaban integrados dentro de la ciudad.

Mientras que los griegos buscaban lugares elevados y aislados para ubicarlos, los romanos los ubicaron integrados en el foro de la ciudad. La fachada principal era la de la entrada, mientras que las demás quedaban relegadas.

 

 

 

RESUMEN DE CLASE

 

 

View more presentations from UNJBG.